El papel del Emir al Muminin


01.09.2016 // Categoría: Artículos

Considero un privilegio presentar el texto de una conferencia que se dio en unos encuentros de gran relevancia que tuvieron lugar en Granada.

Esta es una cuestión muy importante y creo que bien merece una introducción. Cuando yo entré en el Islam, de manos de Imam Daud, el imam de la mezquita  Qarawiyyin, la situación era sencilla: estaban los modernistas y los tradicionalistas  (que representaban a los sufíes en algún punto intermedio). Como le había dado el bayat al muy respetado Shayj Muhammad ibn al-Habib, rahimahullah, yo estaba, en cierto modo, a salvo de esos conflictos.

Pero hoy en día todo ha cambiado. Incluso antes de que el ordenamiento social actual se pusiera en funcionamiento como camino hacia el futuro, agentes provocadores, respaldados obedientemente por los medios de comunicación que lo mostraban a todo el mundo, habían puesto en marcha un programa de gran alcance y extremadamente costoso. Le habían dado nombre antes de que ocurriera: la Primavera Árabe. Comenzó bajo las nubes de la guerra y se extendió con éxito por todo el Norte de África, pero se detuvo en la frontera con Marruecos. Tras haber sembrado el caos en Egipto, Libia y Túnez, no hubo obstáculo en su camino, excepto el adiestramiento marxista de Argelia. Lo que no pudimos ver, al estar justo en medio de todo ello, fue la desestructuración de los Estados. Por debajo de todo ello estaba la arrogante suposición de que esa situación haría desaparecer el Islam de Oriente Medio.

Al mismo tiempo que se aplicaba este programa para eliminar el Islam, se desataba sobre Europa la segunda parte del plan: invadirla con dos millones de refugiados. De esta manera, y con un solo movimiento, la Europa de los Estados acabaría desintegrándose de la misma manera que lo haría la estructura interestatal de África y del Oriente Medio. Pero de repente, y justo en medio de todo eso, se desencadenaba en la ruinas de Iraq un proyecto militar perfectamente armado y centralmente controlado. Surgiendo de la nada en apariencia, pero pertrechado a la perfección, declaraba sin ambages su intención de llegar a Siria. Este concepto sofisticado y perfectamente planeado, cuya preparación llevó varios años, solo se puede comprender como parte de las fases emergentes del globalismo.

Ante esta amenaza, los musulmanes tenemos que reconocer el poder enorme e invulnerable de una religión fundada hace 1400 años que todavía se sigue propagando. Como comunidad mundial estamos firmemente unidos por los cimientos inexpugnables que el Amir al-Muminin, el rey Muhammad VI de Marruecos, define como “el Madhhab de Imam Malik, la ‘Aqida de Al-Ashari, el Tasawwuf de Al-Ŷunaid y la Imara de los Creyentes, esto es, la figura del Amir al-Muminin, que alberga y protege a los tres fundamentos antes mencionados”. En consecuencia, el Amir al-Muminin es el guardián de los musulmanes del mundo. Al mismo tiempo, el Haŷŷ, con sus ritos y prescripciones, está protegido y defendido por el rey Salman, a quien los musulmanes sensatos reconocen como el Guardián de los Haramayn, seguros e inexpugnables en manos de su heredero, el Príncipe Heredero Muhammad bin Salman.

Nosotros podemos proclamar que el Amir al-Muminin, el rey Muhammad VI, en Rabat, y el Guardián de los Haramayn, en manos del rey Salman, que Allah proteja a ambos, son nuestra garantía como musulmanes.

En las palabras sublimes del Corán:

“Ciertamente que esta nación vuestra es una nación única,

y Yo soy vuestro Señor, así que adoradme”.

(Al-Anbiya, 91)

Muhámmad Al Ya’adi

Ministerio del Awqaf y Asuntos Islámicos

 

Granada, 23 de julio de 2016

 

 

Bismillah.

 

En primer lugar, quisiera expresaros mi sentimiento de gratitud y de felicidad al haber sido invitado a este evento.

 

El tema que vamos a tratar, sobre el que he preparado esta charla, es el proyecto, el plan, la estrategia que hay en Marruecos con respecto al Din y el papel tan importante que juega en esto el Emir al Muminín, el rey Muhámmad VI, que Allah lo proteja.

 

Todo esto se puede decir que comenzó en el año 2001, después de los ataques de Nueva York, cuando ese golpe tan fuerte sacudió la conciencia del mundo entero, especialmente la de los musulmanes, ya que eran puestos en el punto de mira y se les atacaba a ellos como culpables principales.

 

Poco después, el 26 de mayo de 2003, también tuvieron lugar en Casablanca unos atentados, y esto hizo pensar a Marruecos, hizo reflexionar al país, y se tomaron unas decisiones que tienen que ver con cambiar el método, la forma de ver, de enseñar, de mostrar el Din, de enseñarlo desde su origen, desde su raíz, a la gente de Marruecos.

 

El asunto del Din en Marruecos está estricta y estrechamente relacionado con el Emir al Muminín, y esto es el contrato del bayah, que es vinculante. El Emir al Muminin es el encargado de todos los asuntos que tienen que ver con los creyentes y con el Din. Se trata de un sistema político-religioso, podríamos decir.

 

El asunto del Din está relacionado directamente, o abarcado, abordado, por el Emir al Muminín personalmente y todo lo que tiene que ver con la reforma o el tratar los asuntos del Din tiene que estar supervisado por él, liderado por él. En este caso, esta estrategia está liderada directamente por el Emir al Muminín en Marruecos. Se tomaron una serie de medidas que ahora vamos a mencionar.

 

Lo que se puso de manifiesto de una manera muy clara después de los atentados de 2001 y de 2003 en Casablanca es que el pensamiento extremista, integrista, se estaba extendiendo de una manera escandalosa por Marruecos y que había que poner remedio a esta situación. Entonces fue cuando, bajo una instrucción clara y directa del Rey, se empezó este programa de cambio. El objetivo era cambiar el pensamiento extremista, las ideas fundamentalistas, por unas ideas que no lo fueran, por un pensamiento correcto y recto del Islam, y esto necesitaba trabajo, había que producir ese pensamiento.

 

¿Cuáles son estos puntos, estos campos de trabajo, estos aspectos en los que se iba a trabajar para cambiar ese pensamiento extremista y reponerlo por un pensamiento correcto, por una idea del Din correcta? Son diez, o yo los he enumerado en diez puntos. Por supuesto, yo voy a hablar sólo desde el punto de vista del Din, en el aspecto del Din. Se tomaron otras medidas en otros campos (en el económico, en el de desarrollo, en el de seguridad…), pero el más importante y el esencial es el trabajo que se hace en el campo del Din, porque el Din es lo que mueve todo, lo que mueve a las personas, ya sea en una dirección positiva o en una negativa.

 

Voy a explicar, con un poco de detalle, estos diez puntos:

 

1.     Reestructuración del Ministerio del Awqaf y Asuntos Islámicos. Al ser el ministerio del Awqaf el organismo que gestiona todos los asuntos del Din para los marroquíes dentro y fuera de Marruecos, lo consideró el Emir al Muminín el primer punto a cambiar, la columna vertebral de todo el asunto del Din y lo primero que había que revisar. Se consideró también extender las funciones de este ministerio para que llegara mucho más lejos y le permitiera abarcar mucho más. De esta manera se ha estado reestructurando el ministerio del Awqaf desde el año 2003, cuando empezó este programa, hasta este mismo año con la presentación del último informe.


¿Qué podemos encontrar en este último informe? Se le impone al Ministerio del Awqaf y Asuntos Islámicos lo siguiente: se le obliga a trabajar en dar a conocer los valores correctos, verdaderos y reales del Islam; se le obliga a transmitir el mensaje del Awqaf y preservar su identidad; preservar la salud, o integridad, de la ‘aqida y la unidad del madhab, es decir, el madhab malikí y revivificar el patrimonio del Din que tiene que ver con el madhab y con la ‘aqida; abarcar todas las mezquitas y construir más; encargarse de la enseñanza tradicional que hemos mencionado antes, que es la enseñanza del Din; establecer una política de formación de imames y gente encargada de gestionar las mezquitas. Este documento, emitido el 16 de febrero de 2016, ha aumentado las funciones del Ministerio del Awqaf y ha hecho que se tengan que crear siete direcciones bajo el mando del ministro. Si esto lo comparamos con cómo estaba estructurada la organización en el ministerio antes del 2003, observaremos que antes del 2003 había solamente tres direcciones, en lugar de las siete actuales. Se ha aumentado en más del doble. El fin de esta expansión es que se dé una mejor atención a cada una de las especialidades, a cada uno de los aspectos, y no se tengan que acumular en una administración diferentes campos, sino que cada uno de los campos tenga su administración específica y así puedan ser atendidos de la manera más correcta.


Esto es en cuanto a la organización central. Luego, a nivel regional, hay doce delegaciones en Marruecos. Cada una de las regiones tiene una delegación del Ministerio del Awqaf. Hay doce delegaciones principales en las diferentes regiones de Marruecos y cada una tiene su delegado del Ministerio del Awqaf, y bajo ese delegado hay varios subdelegados, dependiendo de las localidades que haya en cada región. En total, 75 delegados.


La idea de toda esta reestructuración es que el plan central que se idea en la cabeza se transmita rápidamente a las diferentes delegaciones y llegue a cada región y cada pueblo de Marruecos con mucha rapidez y claridad. Esto en cuanto al primer punto, la reestructuración del Ministerio del Awqaf.

 

2.     Renovar los Consejos de Ulemas. Los Consejos de Ulemas se establecieron en tiempos de Hassan II. En la época de Hassan II los Consejos de Ulemas eran trece. Fue en el año 2004 cuando empezó a cambiarse su estructura Cuando Muhámmad VI accedió al trono aumentaron a 19, luego a 35 y ahora son 75. Uno de los mayores cambios en esta reforma es que se han incluido a las mujeres en los Consejos. En cada Consejo tiene que haber un mínimo de siete miembros, y en algunos se llega hasta los once miembros. Si contamos una media de diez miembros por Consejo, y tenemos 75, serían 750 miembros en total. La reestructuración de los Consejos de Ulemas en Marruecos ha sido importante.


Hay un Consejo Superior de Ulemas, el Consejo de Ulemas central, bajo el que están todos los demás, encabezado directamente por el Rey. Este Consejo central tiene cuatro comités. El primero es el de la orientación en el Din. El segundo, el que se encarga del patrimonio islámico. El tercer comité se encarga de los estudios, investigaciones y publicaciones en todo Marruecos. El último, el cuarto, se encarga de la comunicación. De cada uno de estos comités se encarga uno de los ulemas del Consejo Superior de Ulemas.


La función de los Consejos regionales es la de propiciar una seguridad espiritual para los marroquíes y proteger los valores del Din para la Ummah. Estos valores en Marruecos son conocidos, y son cuatro. El primero es el madhab de Málik; el segundo, la ‘aqida ashari; el tercero, el tassawuf sunní de Yunaid, y el cuarto, la imara de los creyentes, la figura del Emir al Muminín, que abarca y protege a las tres anteriores. Todo esto en cuanto a la reestructuración de los Consejos de Ulemas, cuya función es proteger y preservar la seguridad espiritual de los marroquíes y de los cuatro pilares del Din que acabamos de mencionar.

 

3.     Establecimiento de una institución de enseñanza para la formación de imames y líderes en el Din, tanto hombres como mujeres. Esta institución se creó bajo una clara instrucción del rey en el año 2005. El objetivo era crear una serie de hombres y mujeres bien preparados para poder enseñar, transmitir, las enseñanzas del Din en mezquitas, escuelas e incluso en cárceles. La función del imam es muy importante y lo que enseña es mucho. El asunto no es como era antes, cuando cualquiera podía llegar y decir: “Yo conozco una parte del Corán” o “He memorizado el Corán”, y hacerse imam de una mezquita y empezar a enseñar de la manera que creyera más conveniente, sino que está revisado y estructurado y tiene un proceso para que todos los imames estén preparados y hayan pasado por este sistema.


 Por supuesto, las mujeres que ingresan no lo hacen para ser imamas. Es un centro que se conoce como Centro de Formación de Imames, pero se llama realmente Centro de Formación de Imames y Orientadores; por lo tanto, las mujeres se forman para ser guías o líderes en el Din. Y no es un secreto el que en los últimos años las mujeres hayan obtenido mejores resultados que los hombres. Han tenido una repercusión muy buena; muchas de las mujeres que han salido de este centro han sido capaces de transmitir el Din correcto y moderado a mucha gente, dentro de Marruecos y fuera, ya que hay muchas que han salido de Marruecos en misiones en el extranjero. La idea de que participaran mujeres en este proyecto fue del Rey, y, en su comienzo, hubo gente que puso reparos a la idea, pero, con el tiempo, se ha demostrado que los resultados han sido muy buenos.


El éxito que empezó a tener este centro se propagó rápidamente y algunos de los líderes de países vecinos pidieron al Rey que pudieran beneficiarse de él y de su enseñanza gente de estos países. Después de estas peticiones, el Rey respondió generosamente a lo que le habían solicitado y hoy día hay en este centro estudiantes de los siguientes países, además de Marruecos: Mali, Túnez, Guinea, Costa de Marfil, Chad, Níger y Francia, y hay un programa para recibir estudiantes de Holanda, Bélgica y Alemania. También hay algunos países de Europa del Este, como Eslovenia o Croacia, que han expresado su deseo de participar en este programa.

 

4.     Formación de los imames de las mezquitas. Este es un programa, diferente al Centro de Formación de Imames, dirigido a los imames que ya estaban en las mezquitas,  para no tener que echarlos y meter a otros nuevos. Se ha creado un programa para que los imames que ya estaban en las mezquitas aplicaran ciertas ideas. Este programa, llamado El Pacto de los Ulemas, fue anunciado por el Rey Muhámmad VI, que Allah lo proteja, en el año 2008, y se empezó a ejecutar según un plan creado por el Consejo Superior de Ulemas.


¿Cuáles son los fines de este programa? Proveer a los imames del conocimiento de la sharia, del Din y del fiqh que no tenían; fortalecer el sentimiento del Din y de la nación en ellos; crear un vínculo, una conexión, una comunicación, entre los imames y los ulemas; elevar su grado de ‘ilm, de conocimiento, y de fiqh. Este programa se lleva a cabo por medio de dos encuentros mensuales entre los Consejos de Ulemas regionales y los imames. De este programa se benefician todos los imames que ya estaban en las mezquitas trabajando, que son unos 50 000. Se encarga de formarlos un equipo, a lo largo de Marruecos, formado por 1500 ulemas. Hay una serie de talleres y funciones que se les encargan a los imames; se les fortalece el madhab de Ahl as-Sunnah wal Yamaah, la ‘aqida ashari, el madhab malikí, el respeto a la vida social; se habla también de la economía, del baya’h y de otros puntos que se tienen en cuenta a la hora de formar a los imames antiguos.

 

5.     Establecimiento de los canales de televisión y de radio Muhámmad VI del Corán al Karim. La idea de crear estos canales se tuvo teniendo en cuenta que es muy importante usar los medios de comunicación y que estos ayudan a crear una idea y a establecer una conciencia en la gente. Fue el rey Muhámmad VI quien tuvo esta iniciativa de crearlos con objeto de utilizar los medios de comunicación de una manera positiva para el Din. Se le da una importancia casi al nivel del de la formación de imames y líderes en el Din, porque una cadena de televisión puede crear una opinión pública, y tenía que estar en consonancia el trabajo que se hacía en las mezquitas y en las instituciones de enseñanza con lo que se veía en la televisión y se oía en la radio.


De esta manera, el Rey estableció el canal de radio en el año 2004 y el de televisión en 2005. En los últimos 3-4 años, estas dos cadenas, tanto de televisión como de radio, se han convertido en las más vistas en Marruecos.

 

6.     Establecimiento de la institución para la emisión de fatwas. No hay duda de que hoy en día es necesario, en ciertas ocasiones, pedir fatwas, y este asunto no puede dejarse en manos de individuos solitarios que lo hagan de cualquier manera. El Emir al Muminín se dio cuenta de que el asunto del fatwa era importante abordarlo y de que no se podía dejar en el aire para que los marroquíes pidieran fatwas en cualquier lugar. Por lo tanto, este programa se creó bajo el Consejo Superior de Ulemas. Este centro se ocupa de emitir fatwas generales, esto quiere decir de asuntos que tienen que ver con la vida moderna, con cosas que afectan a la sociedad en general, que surgen en la vida moderna, que no había en el pasado; no de consultas de fiqh, que es algo de lo que se ocupan los imames de los que hemos hablado anteriormente.


Desde entonces, ha habido unos ulemas que han estado emitiendo fatwas sobre estos aspectos del Din y de la vida. Esto ha protegido a Marruecos, de una manera importante, de caer en el solicitar fatwas de individuos. Uno de los asuntos que tratan es el de los bancos, de los bancos y fondos islámicos, de cómo esto puede tratarse en Marruecos. Otro ejemplo es el asunto del sorteo para la gente que quiere ir al Hayy. Esta es una técnica nueva que se ha permitido según un fatwa, porque, de lo contrario, no podría hacerse, ya que hay un número mucho mayor de gente que quiere ir al Hayy que el de visados que se pueden emitir en Marruecos.

 

7.     Organización de las instituciones de enseñanza tradicional. La enseñanza tradicional lleva años aplicándose en diferentes escuelas coránicas y zagüías, y no se ha cambiado. Lo que se ha hecho ha sido incluir algunas materias y hacer un seguimiento de los estudiantes, que hoy en día siguen siendo muchos, y al salir de estas instituciones tradicionales se les reconoce un grado y pueden acceder a la universidad.

 

8.     Reestructuración de la enseñanza superior del Din. Se ha centralizado en la Universidad Qarawiyyín de Fez, que se considera la universidad madre para las ciencias del Din. Había otras en Marrakech y en Tetuán, que se han dejado bajo otras instituciones, y la de Fez se ha convertido en la universidad madre, bajo la que hay diferentes instituciones en todo Marruecos, como el Centro de Formación de Imames o una escuela de recitadores.

 

9.     Abordar las comunidades marroquíes fuera de Marruecos. Enmarcarlas en el marco del Din. Es un programa que se lleva a cabo desde 2003 aproximadamente, y hace que, por ejemplo, se manden unas misiones de unos seiscientos imames cada Ramadán a diferentes comunidades de marroquíes de todo el mundo, principalmente de Europa, para conectar y crear un vínculo entre los marroquíes que viven fuera y su nación por medio del Din.

 

10. Dar la oportunidad a los países vecinos de que se beneficien también de la experiencia de Marruecos. El último punto es el asunto del que se están beneficiando de la experiencia de los marroquíes fuera de Marruecos. Estas políticas que se han aplicado en Marruecos desde 2003 y este programa, este plan, que se ha empezado a ejecutar han tenido tal éxito, han empezado a mover tantas cosas y han surgido tantos frutos positivos que, como hemos dicho acerca de lo que ha ocurrido con el Instituto para la Formación de Imames y Guías en el Din, ha habido muchísimo interés por parte de los países vecinos, siendo muchas las solicitudes para beneficiarse de esta experiencia. En el caso del Instituto de Formación de Imames, ya se han incorporado muchísimos extranjeros, como hemos visto anteriormente. También se ha creado, el Rey ha abierto, un centro llamado Establecimiento de Muhámmad VI para los Ulemas Africanos, específico para ulemas africanos, inaugurado hace un año y cuyo objetivo principal es que los líderes y ulemas de los países vecinos se beneficien de esta experiencia de Marruecos.

 

Con estos programas que se han establecido, Marruecos ha conseguido, con gran esfuerzo, evitar y alejarse de las tribulaciones y fitnas en las que han caído muchos de los países árabes vecinos, y ha luchado contra muchos de los que propagaban ideas extremistas y los ha erradicado desde su origen, de raíz, logrando establecer un pensamiento islámico moderado, fundamentado en la misericordia y el amor que trajo el Mensajero de la misericordia. Y esto es según la aleya en la que Allah, dirigiéndose a su Mensajero, dice: “No te hemos enviado sino como una misericordia para todos los mundos”.