Ayyuha´l-Walad! Lección Tres


29.03.2011 // Por: Shaij Dr. Abdalqadir As-Sufi
Categoría: Artículos

Siria

Cuando acabamos nuestra última lección se planteaba la cuestión: ¿Acaso es la política de los EE.UU. la creación de un Oriente Medio en manos de la Shi’a para conseguir el doble propósito de abolir el Islam y garantizar una religión conmemorativa sin Califa y abierta al capitalismo bancario? Este problema se nos sigue presentando.

El Líbano ya ha demostrado que no puede darse una concordia entre las dos religiones (Islam y Shi’a). Ahora mismo está bajo el control de la Shi’a. A partir de eso, la entidad Palestina ha sido destruida, dividida en dos: un lado basado en la mafia y el otro convertido a la Shi’a.

Jordania también está dividida. Las masas son modernistas pero carecen de ‘Aqida y Fiqh; mientras tanto, su liderazgo apoya abiertamente los movimientos a favor de un mundo único y ha hecho una Declaración donde se acepta la Shi’a, como si pudiese subsistir dentro del Islam. La Shi’a no es un cáncer en el cuerpo del Islam, sino más bien una verruga que ya cayó, de ahí el nombre.

Hemos identificado a Bahrain como una anomalía. Al ser los dirigentes demasiado débiles, por lo nefasto de su historia, solo les queda hacer una de estas dos cosas: someterse a la doctrina capitalista kafir de contar a la gente como si fueran números y entregar el país a la Shi’a, o pedir a Arabia que anexione el territorio para así rescatar la aritmética. Yo no pido, ni siquiera propongo la solución Islámica Maliki. Declarar un Estado Islámico, para así impedir que los no musulmanes ocupen puestos importantes, y al mismo tiempo exigir a la Shi’a el pago de la yizia para garantizar su protección junto con los judíos y cristianos. ¡Tolerancia al máximo! Y, por supuesto, debería estar precedido por la introducción de la recaudación del Zakat.

Es evidente que Iraq es la víctima trágica del paso que dieron los árabes del Islam al capitalismo de números. En lugar de una dictadura musulmana corrupta (no olvidemos que Saddam murió con la Shahada) se ha convertido en un régimen Shi’a basado en los números, régimen profundamente corrupto. En el caso de Iraq tenemos que referirnos de nuevo al dilema original: ¿Esto es lo que los americanos PLANEABAN que ocurriese, o son más ignorantes de lo que suponemos?

Y ahora, Siria. Siria ocupa un lugar muy destacado en la historia islámica. La gran Mezquita Ummayyad está en Damasco. Allí está la tumba de Shayj al-Akbar ibn al-‘Arabi. Siria era una joya del Dawlet Osmanli. Durante la caída de los pueblos árabes a la locura, sufrió la maldición del socialismo ateo y fue conquistada por el régimen Baathista junto con Iraq. El resultado de este desastre fue la entronización de la tribu de las montañas de los Alauitas liderada por Hafez Assad. Bajo su tiranía hubo un intento de liberación que fracasó de forma trágica. Assad ordenó la masacre de más de 20.000 hombres, mujeres y niños. En ese entonces, el régimen Shi’a estaba atrincherado en la práctica cotidiana del terror. 10.000 personas han desaparecido sin dejar rastro alguno. Es el tercer socio del triángulo kafir del terror y el genocidio: Cachemira, los Uigures del Turquestán Oriental y Siria. Los primeros son víctimas de los mushrik, los segundos son víctimas de los ateos y en la tercera, Siria, son víctimas de la Shi’a.

Siria no tiene parangón en lo que se refiere a represión y asesinatos. Egipto, el Egipto de Mubarak, era un país liberal comparado con la prisión a escala nacional de los Assad.

Aquí no hay duda alguna de que se trata de un pueblo que quiere democracia. No se puede negar que quieran un salario mínimo. No se puede negar que se opongan a la corrupción. El pueblo de Siria quiere vivir, sólo vivir, y hacerlo como una sociedad musulmana.

Tras la marioneta de Assad está la oligarquía Shi’a que controla el país y maquina su anarquía desde el vecino Líbano. Tras la tiranía Shi’a contra las masas de Siria está la patria Shi’a, desde Kerbala hasta Teherán. Autobuses repletos de peregrinos salen desde allí cada día con rumbo a los fastuosamente restaurados santuarios Shi’a de Siria. Los musulmanes están subyugados por el Mufti traidor, Kuftaro, cuyo nombre es una infamia para los eruditos musulmanes (Véase ‘The Esoteric Deviation in Islam’ de Vadillo para comprender el trágico pasado de Siria y la criminalidad de Kuftaro. El libro se puede conseguir en Kindle y es de lectura obligada).

El futuro del Islam en el mundo depende de la liberación de Cachemira, la liberación de los Uigures y la liberación de la gran nación musulmana que es Siria. Hasta ahora, el Rey Muhammad VI de Marruecos ha sido el único con la valentía suficiente para expulsar a la Shi’a; y ésta trabaja sin descanso para destruirle utilizando la doctrina al uso de la “democracia”. El Rey Abdallah en Riad tendrá que despertarse pronto y buscar mejores consejos. A pesar de ser un siervo impotente de sus amos americanos, desde que Roosevelt se puso al mando de su régimen a finales de la Segunda Guerra Mundial, no queremos que sea depuesto porque sabemos que por los pasillos espera, con el beso de la muerte, algo mucho peor que su régimen: democracia, tolerancia y la apertura universal de Makkah y Madinah al turismo de la única religión mundial.

Tenemos que actuar en el frente mismo de la batalla –no con la violencia, sino con una impoluta supremacía de intelecto y de carácter- y con ello me refiero a Cachemira, Turquestán oriental y Siria.

Te suplicamos Allah que salves a los musulmanes de Siria

Amín. Amín. Amín.

Musulmanes sirios: recitad el Du’a Nasiri que expulsó a los franceses de Marruecos