Ayyuha´l-Walad! Lección Cinco


09.04.2011 // Por: Shaij Dr. Abdalqadir As-Sufi
Categoría: Artículos

Renovación Islámica

Llegamos ahora a la declaración inicial que, de forma inevitable, llevará a la renovación del Islam, Din al-Haqq.

Antes de hacerlo, vamos a escrutar el desolado panorama que presenta un mundo sumido en guerras activadas por una clase política que envía a la muerte a los demás mientras mantiene la distancia del eunuco con respecto a la lucha por la vida. Fijaos en ellos, -desde Pekín a Damasco, de Londres a Berlín, de Washington a Abidjan- gobernados por gente inferior, por el mínimo común denominador.

Desde el punto de vista histórico, los Wahhabi/Salafis fueron algo autorizado por los EE.UU. La guerra W/S contra los sufíes, era la prueba de su papel como vigilantes de la revitalización islámica y, en consecuencia, instigadores de la frívola pretensión de presentar a los sufíes como adoradores de tumbas. En Arabia esto significó un Estado fundado en la negación de la Jilafa, la introducción del papel moneda y la Banca, además de la abolición del Pilar del Zakat recaudado. A partir de sus familias enriquecidas por el petróleo, surgió una generación de revueltas de inspiración ismaelita junto con una doctrina del Islam, tipo movimiento clandestino, que propagaba el terror en la sociedad cristiana (ed. americana).

Lo que podemos observar hoy en día, es la retirada de América de un pacto suscrito con los musulmanes. Convencidos de que el lúgubre intento musulmán a la hora de crear una sociedad secreta, los Ijuan al-Muslimin, había fracasado por completo, y que la nueva generación saudita de terror salafista había actuado de obstáculo ante la renovación, los EE.UU. han sido guiados, por consejo de los rabinos, hacia una doctrina pro-Shi’a.

Con un liderazgo Shi’a que mutila a Paquistán, el espantoso régimen Zardari/Bhutto, Los Shi’a del norte, Afganistán, son protegidos y utilizados por la OTAN. Cuando los EE.UU. entregaron a la Shi’a el Iraq musulmán, esta nueva doctrina quedó establecida tras pagar un precio sangriento. Téngase en cuenta que, al divertir de la dictadura Siria la minoría Shi’a, la aplicación del decreto sirio sobre la exclusión de los kurdos garantizaba una firme mayoría en Iraq.

El Líbano sometido y la Gaza convertida forman un telón de acero que, extendiéndose desde el Mediterráneo al Golfo –y hasta el Océano Índico ahora que Bahrain ha sido anexionada- se alza frente a cualquier intrusión procedente de oriente.

La oligarquía de los EE.UU. está obligada a jugar su baza imperial utilizando al máximo a su clase política, aunque ya se están diseñando planes de emergencia para sustituir las fracasadas instituciones de Washington por milicias locales; téngase en cuenta que así es como empezó la nación-Estado tras la secesión de la Gran Bretaña (véase Parvez Asad Sheikh: ‘USA – The End of an Empire’: Dallas House Monographs).

Mientras tanto, las masas mejicanas prosiguen a toda prisa con su invasión, con unas primeras unidades urbanas a las que se toma erróneamente por bandas urbanas, y con zonas enteras bajo su dominio.

Frente a esta escena global de desolación, ante los miles de millones en la pobreza más absoluta, con un planeta prácticamente asfixiado por la extracción de sus riquezas de sus tierras y aguas, y frente a la, cada vez menor pero, por esa misma razón, cada vez más rica elite económica, obligada a oprimir a las masas, sólo hay una realidad que pueda hablar de liberarse de la esclavitud: Islam.

Hasta ahora, los kuffar han tenido éxito al llamarlo Terror, y han ofrecido su abolición a cambio de un monoteísmo privado (la solución Shi’a); basta decir que, en consecuencia, el Islam aún no se ha manifestado.

Demos el primer paso.

Antes de poder acercarse a las cumbres de la más poderosa fortaleza islámica de la mente, el Tawhid, tenemos que establecer primero un equilibrio fundamental con el cual la juventud musulmana no vea impedimento alguno para dejar su iPod y coger su iPhone.

¿Cuál es el equilibrio? Está basado en que el Din del Islam –y el primer pilar que lo sostiene- es un testimonio doble:

Declaro que no hay más dios que Allah y declaro que Muhammad es el Mensajero de Allah

¡Por supuesto! Pero detrás de nosotros hay casi cien años de derrota y el abandono de la obligación Jilafal.

La manera más rápida de ver dónde ha estado el error, para así poder enmendarlo, es volverse hacia el Islam cuando era poderoso y tenía la supremacía. Shah Waliallah dijo que, ante el ataque contra el Islam en su época, la única forma para recuperarlo era empezar desde lo más básico; indicaba con ello que se estaba refiriendo a la primera gran fórmula del nexo social islámico en Madinah: el Muwatta del Imam Malik, que Allah honre su elevada posición.

Cuando se examina el Muwatta, descubrimos que tiene dos partes básicas que están relacionadas con la Doble Shahada. La primera mitad es toda sobre la ‘Ibada: Shahadah, Salat, Zakat, Sawm y Hayy. La segunda mitad trata, casi por completo, de los contratos fiduciarios, prácticas y parámetros. Todo lo que está relacionado con la vida: vender, comprar, tener propiedades, heredar, comerciar, obtener beneficios y gastar. Todas estas cosas os han sido arrebatadas de las manos. Ninguno de estos métodos, límites y garantías se practican hoy en día por los musulmanes ricos. Los oligarcas de Malasia, Indonesia y a lo largo y ancho del mundo árabe, obtienen (y mantienen) su riqueza siguiendo la forma capitalista kafir. Lejos de ser el “volver atrás mil quinientos años”, que denuncian los dirigentes modernistas (capitalistas), es más bien el camino necesario, absolutamente relevante y ecológicamente obligatorio para poder sobrevivir.

Es precisamente esto, la base de la vida islámica, el comercio y una moneda factible, lo que se ha robado a la gente. El mundo ha sido puesto en manos de un grupo minúsculo de multimillonarios que están destruyéndonos a nosotros y al planeta.

No serán derrotados con ataques militares o guerra de guerrillas. Esto ya está cubierto por su sistema. Serán destruidos retirándose del endeudamiento de los números y contratos que son su forma de actuación para, obedeciendo a Dios, utilizar moneda que sea una riqueza verdadera, establecer contratos comerciales basados en la confianza, junto con una comunidad oxigenada por un Zakat que se recauda. Se recauda, no se da; la cura para la psique que tiende a retener.

Restauración del Zakat

esto significa:

la existencia de un emir que ejerce el poder,

que nombra recaudadores del Zakat

la recogida del Zakat,

su distribución inmediata entre los pobres y las categorías conocidas.


Veremos entonces el paso del capitalismo adquisitivo, paralizante y ateo, al etos musulmán, adorador, creyente y distributivo. El regreso a la vida. A la compasión, tras los genocidios perpetrados por los ‘humanistas’ que adoran a los hombres. Veremos cómo en Oriente se acaban las mujeres cubiertas de negro y con sólo una rendija para los ojos y, en Occidente, el fin de las mujeres que bailan desnudas en torno a una barra, con borlas colgando de sus pezones desnudos, para gozo y disfrute de la elite bancaria. Las mujeres podrán recuperar su puesto para poder pedir al hombre: la fidelidad.
mientras tanto, preparaos:

- Hacer campaña para que los egipcios derroquen al mando militar

- Contar al mundo lo del fascismo Baathista de Siria

- Desenmascarar la dictadura de la India: 700.000 soldados ocupando Cachemira. (En los tiempos peores de Iraq, EE.UU tenía 200.000 elementos en el país). Desde el año 1990 han sido asesinados 68,000 habitantes de Cachemira. Una prisión a escala nacional.


Hay mucho que hacer. Y recordad que Allah ayuda a los Muminun. Estamos condenados a triunfar.